Polifacetismo: habitar múltiples mapas

Habitar múltiples mapas: El polifacetismo como intersección y condena

Si uno busca la definición en el Diccionario de la Real Academia Española, nos encontramos que es «alguien que ofrece varias facetas o aspectos». Una definición que hace hincapié en la multiplicidad. Pero cuando yo busco definir esa misma palabra, en realidad diría que es una imposibilidad.

A lo largo de mi vida, me han llamado «libro abierto», «biblioteca ambulante», «cerebro». Yo asociaba esas palabras con amabilidad o cariño de quienes la proferían porque no alcanzaba a ver que, en realidad, yo era polifacética. Recién cuando pude ver mi esencia escindida de las expectativas de otras personas, pude unir los puntos.

Me interesan varios temas: política, economía, educación, idiomas, filosofía e, incluso, el coaching. Aprendí idiomas, guitarra, órgano, dibujo. Hice varias carreras. El polifacetismo se revela en esa imposibilidad de lograr ese sentimiento que ya es suficiente, que no es necesario el abordaje de todos los aspectos de la realidad. Aunque también es poder realizar distintas actividades con el mismo nivel de precisión: profesora y oficinista. Filósofa y educadora.

En general, las personas ven estas múltiples facetas como una bendición. El hecho de poder sostener conversaciones de distintos temas o de poder resolver problemas de distinta índole, provocan admiración o envidia.

Pero en algunos casos es un dolor punzante, un dolor crónico: el de saber que jamás nada será suficiente. Que sostener las expectativas de ser el que siempre tiene la solución, lleva implícita la soledad de saber que quizás otros no tengan la solución que nosotros necesitamos. Y a eso se añade la impotencia de saber que el tiempo de vida es limitado y que jamás se podrán abordar todos los aspectos de la realidad. Por eso, frecuentemente existe la sensación de «estar perdiendo el tiempo». ¿De quién?, ¿quién lo decide?

Polifacético es aquel que no se define por una identidad rígida, sino por la imposibilidad de definirse. Por habitar varios mapas, varias representaciones de la realidad, sin poder asir la realidad misma. De poder hablar múltiples lenguajes pero que las palabras no alcancen para reflejar la vastedad del vacío de la no satisfacción, de la suficiencia.

El polifacetismo es la intersección entre la imposibilidad de satisfacer todos los intereses, la soledad del que no tiene todas las respuestas, las expectativas sociales que consideran que siempre tenemos soluciones y el caminar constante hacia múltiples caminos que se bifurcan en múltiples potencialidades. A veces, una bendición. A veces, una condena. Es una apertura que nunca se cierra. Y un destino que nunca se define.

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