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La literatura como eternidad en un minuto

Reflexiones a partir de “Qué es la literatura” de Terry Eagleton

Si, retomando la imagen con la que Nietzsche abre Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, nuestra existencia ocupa apenas un minuto en la historia del universo, cada época histórica podría ser considerada como una fracción autorreferencial de ese minuto. Y a través de los lentes de la sociedad, históricamente constituida, abordamos la realidad y la eternizamos a través de textos, algunos de los cuales son privilegiadamente considerados literatura.

Comencé la lectura del capítulo de Eagleton con cierta curiosidad, pero también con prudencia. Existen varias no-definiciones acerca de lo que se considera literatura: algunas tensionan un supuesto predominio de la forma, como las de los formalistas rusos, mientras que otras intentan sin éxito una concepción esencialista, que pretenda funcionar como criterio de demarcación de lo que debe ser considerado o no literatura.

Pronto pude discernir que la concepción esencialista adolece de los mismos problemas que la del lenguaje, mientras que la concepción formalista dista de explicar casos en los que expresiones que pueden ser tomadas desde la cotidianeidad, conformen lo que se lee como literatura. Luego de mi lectura, pude concluir lo siguiente:

• La importancia de la forma en la literatura no se deriva del texto en sí, sino de la participación intencional del autor en su producción, sobre la que posteriormente operará el lector. Es bien sabido que todo autor de un texto que pretenda ser literario interviene deliberadamente en su precisión y lo dota de una determinada configuración estética.

• Si bien Eagleton considera que toda lectura implica una operación de reescritura a partir de los supuestos de cada lector, en mi caso creo que se trata de una operación de completamiento, es decir, de habitar el espacio de sentido que surge en el intersticio entre lo que el autor quiso expresar y la lectura que el lector realizó. Este completamiento se realiza a partir del punto de partida del lector, sus consideraciones históricas y sociales, pero también personales. Si bien las dos primeras pueden coincidir a grandes rasgos con las del autor, las últimas son particulares de cada lector, por lo que el sentido dependerá de su lectura.

• El lector no opera en el vacío: lo hace sobre un texto cuya forma ha sido configurada previamente por el autor. Por eso es esencial que el autor parta de la humildad de la aceptación de que está condenado a morir, tal como Barthes pregona en La muerte del autor. Así, es necesario que, en algún momento de la lectura, el autor pueda desplazarse para que el lector encuentre por sí su propia interpretación y con ella dé una nueva vida al texto. Esta se genera a partir del nuevo posicionamiento del autor que se desplaza, del lector de acuerdo con sus supuestos y del texto que adquiere un nuevo sentido en cada relectura.

• La literatura no puede definirse como ficción frente a realidad, debido a que el concepto mismo de verdad es discutido. Los límites entre ficción y realidad son difusos, y la literatura no debe depender de establecer esos límites para poder existir como tal.

• La literatura comparte con la filosofía la creatividad y la consideración de los supuestos generales de la existencia. Quizás, en algunos casos, incluso los problemas a abordar. Sin embargo, en mi opinión, el alejamiento se produce en la función que otorgan al lenguaje. Mientras que para la literatura la forma de expresión importa de acuerdo con un criterio estético, para la filosofía la forma importa de acuerdo con un criterio de acción, es decir, qué es lo que provoca intelectualmente la forma de un determinado texto.

• El concepto de literatura, dice Eagleton, no es estable. Pero deberíamos determinar a qué se considera “estable”. De acuerdo con lo que he leído, entiendo que el autor se refiere a que una obra puede ser considerada literaria en algún punto, pero dejar de serlo en otro momento.

Sin embargo, a mí me preocupa otro concepto de estabilidad, y es la estabilidad del contexto, es decir, aquel que permita a las obras literarias florecer sin estar condicionadas por estructuras de poder que se endilguen la potestad de determinar qué merece ser escrito, dicho o distribuido y qué no. Me parece que, más que indagar sobre el concepto de estabilidad de lo que se considera como texto literario, lo relevante es que la libertad de expresión sea una característica indiscutible en una sociedad determinada para facilitar la creación de textos que puedan ser leídos como literarios. Y esto se relaciona, tal como dice Kant, con la libertad de pensar: si existe una autoridad que quita a los individuos la posibilidad de comunicar públicamente sus ideas, también le arrebata la posibilidad de pensar, por cuanto el pensamiento se construye a partir del intercambio con otros.

• Creo que es importante destacar lo que dice Eagleton acerca de que ciertas estructuras de valores permanecen invisibilizadas, ya sea de forma consciente o inconsciente. Y creo que todo autor debería mantenerse precavido ante esta situación. Si bien es probable que no se puedan eliminar todos sus supuestos de partida, es necesario que se tenga una actitud abierta de interrogar esos supuestos en la medida en que sean conscientes.

En definitiva, tal como lo propone Eagleton, la literatura se configura entre los modos de existencia, juicios de valor históricos y los juicios de valor personales que se construyen a partir de la ideología social. Mientras siga floreciendo, el instante del universo al que Nietzsche hacía referencia tendrá sentido y su autorreferencialidad será el testimonio de que esos animales inteligentes aprovecharon su existencia para crear a pesar de la incertidumbre.

Referencias

Barthes, R. (1987). La muerte del autor. En El susurro del lenguaje: Más allá de la palabra y la escritura. Paidós.

Eagleton, T. (1988). Una introducción a la teoría literaria. Fondo de Cultura Económica.

Kant, I. (2013). ¿Qué significa orientarse en el pensamiento? En: Solé, M. J, (2013). El ocaso de la Ilustración. La polémica del spinozismo. Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes.

Nietzsche, F. (2012). Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Edición preparada por Manuel Garrido. Tecnos.

 

 

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