📜 Capítulo 1 – El karma lingüístico de Nina la Extenuada
“Donde chillan las cacatúas, callan los sabios.”
- Manuscrito anónimo, hallado en Bexhill, año 9 d.F.
Pocas cosas las tengo tan claras como las enseñanzas de mi reencarnación anterior y el karma que arrastro para esta vida. No hace mucho tiempo, yo era una lechuza que vagaba por los aires australianos, comía copiosamente y se posaba en los balcones para observar lo que hacían los simios que se creen humanos. Algunos, incluso, que se creen influencers.
Me llamaban Nina, la Extenuada. Observar a los simios era mi mayor deleite. Desde aquel tiempo, he acumulado una sabiduría inmensa y ahora me dispongo a compartirla con quienes estén listos para escuchar (que serán pocos, lo sabemos).
🦜 Querellas cacatuescas
Pero no todo fue sublime en mi existencia anterior. Tuve una dura querella con los loros australianos, en especial con una cacatúa llamada Galah, a quien terminé comiéndome. De esa querella deriva lo de “la Extenuada”: nada me agotaba más que ese parloteo constante, chillón, superficial y sin sentido. Mientras yo hablaba poco y sabiamente, con un aire solemne entrecerrando los ojos, las cacatúas se entretenían midiendo quién tenía más plumas o quién imitaba mejor el acento very polite de la Reina. Debo decir que fracasé, fracasé estrepitosamente en evangelizar a las bestias. Por eso, en esta reencarnación decidí dejar mi sabiduría por escrito, para que permanezca y sólo acceda quien haga el esfuerzo intelectual necesario. Un grupo selecto de eximios ex‑simios.📢 Galah y el evangelio del chillido
Galah era la cacatúa más grande y la que más gritaba. Intenté advertirle que su chillido me lastimaba los oídos. Imitaba a los humanos con tanta devoción que creía estar pensando. Hablaba siempre más fuerte que el resto como forma de disimular su ignorancia en las cuestiones más básicas de la vida. Por ejemplo, un día me dijo:“El sustento de todas las relaciones humanas es el amor.”
A mí. A mí, que llevaba vidas enteras observando balcones, peleas, llantos, familias, matrimonios, rupturas y pactos tácitos entre humanos. El poder, mi querida Galah. El poder es el sustento de las relaciones humanas. Incluso el lenguaje es poder.
Probé la mayéutica, la deducción, la abducción. Nada sirvió. Galah persistía en su fantasía del amor.
Entonces hice lo inevitable. Como evidencia de que el poder está por encima de todo eso que ella llamaba “amor”, me la comí.
Sí, como están leyendo, queridos y/o detestables humanos: me comí a Galah.
Por pura evidencia científica. ¿Qué mejor demostración que dejarlo sin hablante?
Mi único error fue que Galah no sobrevivió para confirmarlo. Pero yo no era perfecto.
Ahora sí lo soy.
🏜️ Exilio, SPU y reencarnación
Las desgracias, como es obvio, nunca vienen solas: el Sindicato de Papagayos Unidos (SPU) emitió una orden de captura. Intenté esconderme en el desierto de Victoria, pero es difícil pasar desapercibido con el estómago lleno de cacatúa. Así que ascendí a otro plano de existencia, donde aguardé mi próxima reencarnación, bebiendo de la sabiduría de los grandes maestros. Cuando llegó el momento, los maestros sentenciaron: volvería como el ser más perfecto del planeta, pero sería expuesto nuevamente a la querella de los lenguajes para comprobar si había aprendido la lección. Esta vez no predicaría a los gritos: predicaría por escrito. Porque descubrí lo esencial:no se puede salvar a quien goza de su propio ruido.