Advertencia al lector de parte del maestro zen-evangelista Miauchel FoucaulTito
Queridos y/o detestables humanos, están a punto de comenzar a leer el evangelio más lúcido escrito en la galaxia. Arrepiéntanse ahora mientras hay tiempo. O no. Total igual van a leerlo con docilidad. Y, cuando comiencen a leer, ya no habrá salida. No encontrarán acá ni un ápice de autoayuda ni alquimia espiritual. Yo no escribo para aliviar sus mierdas, escribo porque me da la gana. Y porque soy testigo de toda la estupidez que les nace sin esfuerzo. Esto es un diario bastardo de la travesía que la estúpida (pero con buena intención) humana comenzó cuando se llenó de mierda y desesperanza. Yo solamente me limité a observar cómo las relaciones de poder tomaban forma mientras los humanos, que se creían sabios, flasheaban traumas y filosofía. Mientras ellos siguen creyendo en el amor y en el encuentro, yo ya sabía todo. Traté de advertir a la estúpida bienintencionada. Pero pasé desapercibido mientras meditaba y dormía para no darle los zarpazos que se merecía. Todos son estúpidos aunque no se den cuenta. Por eso comparto mis reflexiones lúcidas para que de una puta vez despierten. Mientras yo sigo durmiendo, como corresponde, hagan el esfuerzo. Yo no lo necesito. Yo ya lo sé. Y si no entienden nada, mejor.Siempre supe que este evangelio estaba escrito para las lechuzas, no para los loros.
Silencio. Lean la palabra del maestro que demasiado trabajo tuvo en ordenar, como pudo, la inmensidad de su sabiduría.
Después lloren si quieren. Yo me voy a dormir.Palabra de Miauchel FoucaulTito, el evangelista, en el año 41 d.F. (después de Foucault) ← Volver al Índice