Bexhill  beach

23 de abril… Llegaste

 

Como un estado de enamoramiento.
Como un repliegue del mundo que quizás dure un momento… o una vida.

Me costó una vida llegar acá.

Leer a Virginia Woolf.
Tomar mate comiendo facturas.
Ir a comprarlas con el viento en la cara.

Descubrir que el camino a Bexhill geográfico empieza cuando reconozco que el interno siempre estuvo ahí.
Esperando.
A que me anime a pagar los costos para habitarlo.

Tengo la sensación de que esto es la vida.
Como un nirvana en miniatura.

Y lloro.

Por todo lo que me costó.
Por todo lo que me trajo hasta acá.

Por esos momentos en que luchaba por encajar donde no me querían.
En los que me cercenaba para dejar contentos a otros
que jamás estarán contentos consigo mismos.

Este proceso me hizo experta en identificar ruido.
Sobras de un mundo que no puede dejar de reclamar atención.

Este proceso me llevó hacia adentro.

Y sí…
afuera estoy muy sola.
Es otro de los precios.

Querida Yanina:

llegamos.

Cuántas lágrimas nos costó este hito.
Y cuántas más se derraman ahora, por el reconocimiento.

Próxima costa: el Canal de la Mancha.

Cuando me pierdo, lo miro de lejos.
Porque sé que me está esperando.

Como me estuve esperando yo misma todo este tiempo.

Y yo…
cada vez más lista.

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